Somos conscientes de que vivimos rodeados de factores contaminantes como carreteras llenas de automóviles, autobuses y camiones, industrias que emiten humos por sus chimeneas, así como de que debemos mantener una higiene constante en los alimentos que comemos y el agua que bebemos. Sin embargo, somos menos conscientes de que en los últimos 150 años hemos introducido en el medio ambiente, y por lo tanto en las cadenas alimentarias, agua que bebemos y aire que respiramos miles de nuevos compuestos con utilidad en muchísimas aplicaciones en la industria, la cosmética o la conservación de alimentos. A diferencia de los compuestos “naturales”, nuestro organismo no ha evolucionado en exposición a esos compuestos. De los miles de nuevos compuestos existentes, cerca de mil han demostrado tener efectos neurotóxicos en animales de experimentación y cerca de 200 en población humana adulta, cuyos sistemas nerviosos han completado su maduración.¿ Qué sucede en los sistemas nerviosos en desarrollo? ¿Son seguros los límites de exposición establecidos para las poblaciones adultas cuando se trata de sistemas nerviosos en desarrollo?¿ Es suficiente establecer los límites seguros para la exposición a un único contaminante o debemos tener en cuenta la exposición a bajas dosis de multitud de contaminantes a un mismo tiempo?¿Qué sabemos en la actualidad de los efectos de las dosis bajas de contaminantes a lo largo del neurodesarrollo? En este seminario se intentará ofrecer algunos elementos básicos para la reflexión sobre este tema.