La denominada «lección magistral» se ha convertido en el chivo expiatorio de toda innovación educativa que se precie de tal. En algo así como la hipérbole de un modelo educativo peyorado por intelectualista, academicista, jerárquico, memorístico e identificado con la transmisión de conocimientos a partir del binomio docente/discente; es decir, el modelo ilustrado de educación. Nada de esto encaja con las propuestas pedagógicas «innovadoras»: autoaprendizaje, aprendizaje por descubrimiento, activo, comprensivo, sin un currículo estructurado… De acuerdo con esto, el modelo educativo ilustrado y la transmisión de conocimientos serían anacronismos que deben dejarse atrás. Y la información, como se nos ha dicho hasta la saciedad, ya está en internet. ¿Pero es todo esto incuestionablemente así?…